Tina estaba tan débil que no se podía aguantar de pie. Literalmente se arrastraba por el parking de Alcampo de Granada buscando una pequeña ayuda, un gesto, algo que TODOS le han negado, sin ver en ella la pequeña vida que se estaba apagando poco a poco. Estaba muy sucia y tenía quemaduras en el hocico.
Una voluntaria la encontró en ese estado, la recogió y la llevó corriendo a un veterinario, donde la atendieron. Con la desnutrición y deshidratación que presentaba nadie entendía cómo podía seguir viva.
Tina es una gatita muy pequeñita que, después de su anterior vida, por fin consiguió un poco de suerte. Ahora sólo le falta una familia responsable, alguien que la cuide para siempre. A pesar de todo, está sana y llegará a convertirse en una gatita preciosa si alguien le da una oportunidad.
Esperamos que pronto encuentre un hueco en este mundo.