En Conil de la Frontera, Cádiz, España.
La verdad es que si lo vierais ahora no le reconoceríais. Está muy bien. Cada vez tiene menos miedo a la gente. Se está socializando mucho. De vez en cuando lo dejo en casa de mi madre, que es casa de mucha gente, con OJú, siempre con OJú (mi perrillo de siempre) que se han hermanado y no se separan para nada. Duermen, comen, todo lo hacen sin separarse y nunca se han peleado. Juegan muchísimoooo.
Se ha acostumbrado a mis hermanos, mi madre, algunos sobrinos... Viene visita y no se esconde. Al principio su respuesta era hacerse pipi o caca e incluso se lanzó a morder a alguien. Ahora quiere que lo cojas en brazo, y se pone panza arriba para que le rasques la barriga. Es simpático y cariñoso como él solo. Él estará contento pero yo también. No me arrepiento para nada, estoy muy contento de haberlo adoptado. Aún tiene sus días que parece que dar una pasito hacia atrás, pero cada vez son menos y le dura poco. Ya tiene confianza. Lo que peor lleva es la calle si hay coches, motos o mucha gente, pero por eso mismo lo saco todos los días varias veces. Se tiene que acostumbrar. De todas formas creo que dentro de unos meses os diré que ha superado todo, se nota que lo ha pasado muy mal y tiene sus traumas, aunque ya os digo que para nada está como venía
