Dílar llevaba tiempo rondando las calles de un pequeño pueblo. En este pueblo pudimos ver hasta 8 perros abandonados en un par de horas que estuvimos allí, andando junto a la carretera, cruzando sin mirar, buscando comida, desconfiando de cualquier humano que se acercara con una mano amiga. Cuando lo rescatamos, se acercaba con el rabo entre las piernas y bajaba la cabeza al acercarle una mano, esperando un golpe. Llegó lleno de garrapatas y un poco delgado. Una vez acogido, hemos visto que Dílar es un perro tranquilo y cariñoso. Es bastante miedoso todavía, se acerca buscando caricias con el rabo entre las piernas, desconfiando todavía sobre lo que puede recibir si se acerca a las personas. Va muy bien en coche y se lleva estupendamente tanto con gatos como con otros perros. Es un perro estupendo para vivir donde sea, pequeño, tranquilo, cariñoso. Dílar busca hoy todo aquello que se le ha negado en este tiempo: una casa, compañía, cariño. y sobretodo, no recibir más golpes.